¿Inclusión?

Dibujo: Espacio Logopédico Texto: Susana Aragón Fernández

Leíamos recientemente una noticia que nos dejó boquiabiertos: “El curso escolar 2026-2027 comienza en Navarra con 111.771 estudiantes y una ratio media de 7,03 estudiantes por docente en la red pública”. Creíamos que se trataba de un noticia-impacto que la prensa lanzaba a la sociedad que ve cómo va descendiendo la calidad de nuestra educación a pasos agigantados. Pero no era una apreciación de la prensa, simplemente recogía lo que encontramos en la página del Departamento de Educación: “una ratio media de 7,03 estudiantes por docente en la red pública”. Las estadísticas son las estadísticas, claro, pero sobre esto habría mucho que comentar.

Los colegios y sus profesionales se están viendo presionados a intervenciones que anulan a unos en pro de una mal entendida inclusión. Docentes de AL (Audición y Lenguaje, logopedas), de PT (Pedagogía Terapéutica), de Minorías… solo pueden ejercer dentro de las aulas, donde a la vez otra maestra está llevando a cabo las actividades de su programación. ¿Qué hacen dos profesionales de perfiles diferentes en una misma clase? Uno intentar avanzar con sus propuestas y otro intentar hacer lo que esté en su mano desde su formación sin molestar al otro (o molestando, hablando a la vez que su compañera por poder hacer su trabajo). Esto recuerda a esas plantas que crecen demasiado próximas unas de otras y su competencia por el sol. Cada una quiere llevar a cabo su labor, pero se le ha estrechado su espacio de tal modo que se ven obligadas a crecer hacia lo alto muy pegaditas buscando el sol.

“No se puede “sacar” a ningún niño de clase y todos los apoyos han de ser inclusivos”, insisten, “lo dice la ley y solo presentando un informe que lo justifique se puede apoyar a un niño fuera”. ¿Cómo se enseña a leer y escribir a un niño que ha estado desescolarizado y que está en tercer curso de E.P, o a una niña que llega a 5º y solo sabe árabe? ¿Cómo puede aprender dentro de un aula donde sus compañeros están trabajando contenidos de momento inaccesibles para él o ella? ¿Cómo puede sentirse sabiéndose tan lejos del grupo? Según la ley, dentro de la clase todo tiene cabida. Y como esta diversidad resulta tan difícil de afrontar, se buscan panaceas entre las metodologías de moda, donde abunda el RUIDO y la DISPERSIÓN.

En nuestras aulas (a mí me ha tocado ser tutora de grupos de 26 y 27 estudiantes de primaria) tenemos niñ@s con diferentes situaciones: desconocimiento del idioma, necesidades educativas especiales, dificultades en la regulación del comportamiento, incorporación tardía provenientes de otros países con desconocimiento del idioma, familias socialmente desfavorecidas…

Agradezco a mi compañera Chus, de Minorías, y a Amaia, maestra de apoyo, la labor intensiva que hicieron en 2º con el grupito de niñ@s que desconocían el idioma y al que apoyaban intensamente algunas sesiones fuera del aula porque gracias a ellas ahora esos niños y niñas están donde están. Salían de clase con alegría (“El grupo del barco sale, El barco está a punto de zarpar…, era como un juego) y las familias todavía hoy (ya en 4º) agradecen el trabajo realizado. Sus hijos aprendieron a leer y escribir y las operaciones básicas de matemáticas que les permiten ir avanzando. Hoy esto va a ser mucho más complicado para los niños que lo necesiten.

Mucho profesional desaprovechado por esa mal entendida INCLUSIÓN.

Departamento de Educación

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