Libros de texto

Foto de Michał Parzuchowski en Unsplash Texto: Susana Aragón Fernández

Últimamente va creciendo la preocupación por nuestro sistema educativo gracias a unos resultados nefastos (PISA) que nos hacen removernos en nuestros asientos, buscando causas y propuestas de solución.

Como maestra de primaria quiero reflexionar sobre un aspecto que puede tener relación con dichos resultados. Hace unos años llegué a un colegio y tuve la desagradable sorpresa de que habían prescindido de los libros de texto. En ese mismo colegio, unos pocos años atrás se luchó por la gratuidad de los libros de texto y se consiguió. ¿Cómo pueden haber llegado a privarse de algo que fue tan deseado? “Los proyectos”, decían. Y lo que las maestras nos encontrábamos como sustitutos de los libros de texto era un montón de fotocopias que habrían servido a quien las hizo, pero resultaban inútiles para quien se incorporaba de nuevas.

El Departamento de Educación dedica un presupuesto a libros de texto y cada vez son más las escuelas que están renunciando a los mismos. Parece ser que así todo va a ser más libre, más creativo, más adaptado al interés de niñas y niños, más respetuoso con los ritmos de desarrollo, etc. Suena la palabra “Proyecto” como lo máximo. “Es que en nuestra escuela no tenemos libros, trabajamos por proyectos” y ya parece que es “lo más”. Pero no son cosas reñidas. Los libros favorecen el aprendizaje básico en las distintas áreas. Están totalmente ajustados a la legislación educativa vigente y recogen todo el currículo, con sus propuestas metodológicas actuales y sus situaciones de aprendizaje. Detrás hay un equipo experimentado de profesionales de la educación, maestr@s y diseñadores gráficos que preparan materiales realmente bonitos, llenos de color y con material multimedia relacionado con cada contenido y adecuado a la edad para la que se ha preparado. Además de los libros de texto físicos están los mismos en versión digital, perfectos para proyectar y explicar, comentar, plantear debates, preguntas, intereses, con generadores de pruebas para la evaluación, vídeos, fichas de refuerzo y ampliación, etc.

Puede darse el caso (y se da) de que una maestra no trabaje algo esencial para un curso (por ejemplo las restas con llevadas) y no pasa nada. Todos pasan de curso con esa carencia. ¿Alguna autoridad se asegura de que se dan los contenidos que la ley establece para cada curso, o sea, el currículo para favorecer la graduación de los aprendizajes? ¿Alguien ha estudiado el gasto en fotocopias de los centros sin libros de texto?

Entre las familias de nuestros centros hay muchas que no tienen un solo libro en su casa y que no pueden ayudar a sus hij@s en esos proyectos que se plantean desde el colegio, marcando más las diferencias sociales: familias que pueden colaborar con materiales y aportaciones a los proyectos y familias que quedan al margen de los mismos. En una clase de 3 años una niña me mostraba orgullosa un póster sobre un proyecto (“mira, eso lo he traído yo”) y al lado un niño de familia bereber callaba (¿asumía que esa participación no iba con él ni con su familia?).

En mi caso, desde que tengo libros de texto he podido hacer más proyectos que nunca ya que lo esencial lo tengo asegurado y así puedo incorporar ideas, juegos, creatividad… ¡Ojalá se replanteen estos temas y no se tire a la basura lo que resulta realmente valioso!

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