Asignatura pendiente


Photo by Nare Gevorgyan on Unsplash Texto Susana Aragón Fernández

El pequeño Tambor, el conejo amigo de Bambi, es inoportuno al decir algo sin pensar y rápidamente su madre por si acaso su retoño ha podido molestar, interviene con afán educativo recordándole algo que le dijo ya su padre con la misma intención:

Tambor, ¿qué te dijo tu padre esta mañana?

(Tambor, azorado y esforzándose por repetir de memoria palabra a palabra): Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar.

Esa frase hace años llamó mi atención, como a otros les sorprenden otras frases leídas en libros o escuchadas en películas, programas de radio o personas cercanas. Frases que se te quedan pegadas porque algo te quieren enseñar. “Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar”. Vuelvo a repetírmela. Y voy a escucharla una y otra vez para intentar aprenderla. Sigue siendo una asignatura pendiente. “Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar”.

Esa frase se dio la mano con otra que repetía la abuela Juanita en momentos adolescentes cuando salían chispas en las discusiones familiares y casi siempre alguien salía malparado. Desde su segundo y sabio segundo plano, con sus ojos vivos, su blanca cabellera y su mirada cómplice me decía “Cállate, moceta”. También las pronunciaba con palabras, siempre que solo las oyera yo. No quería reñirme, mucho menos humillarme, sino que aprendiera que no me merecía la pena entrar en todas las batallas. Pero la lección se sigue resistiendo y a veces el interior primitivo se revuelve y las palabras, incontrolables, acaban saliendo como la lava de un volcán. “Cállate, moceta”.

Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar”, “Cállate, moceta”. Y otra frase más para que la lección pendiente de aprender me lleve a límites sublimes e insospechados de paz y armonía: “Nada te turbe”. “Nada te turbe”, dicha con la voz apasionada de la mujer de la ciudad de las murallas, enérgica y vital. ¿Cómo llegó a pronunciar estas palabras? ¿Cómo llegó a vivirlas? ¿Cómo llegar a aprenderlas? Nada te turbe. ¡Ay, que nada te turbe!….. ¡Ay, que nada me turbe!

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