A estas alturas


Photo by Dario Valenzuela on Unsplash  
Texto: Susana Aragón Fernández

Las dos vecinas conversan en el portal al coincidir una entrando y otra a punto de salir a la calle. Se preguntan una por la otra y así como otras veces los intercambios son leves y de poca comunicación, esta vez la más joven (que tiene unos cincuenta, ya) le cuenta que “a estas alturas” se ha puesto a preparar oposiciones de magisterio, después de muchos años en un trabajo que no acababa de ser el suyo. Hace 20 años que sacó su plaza por oposición y ha decidido cambiar el rumbo de su vida “a estas alturas”. La vecina mayor (que pasa de los 70), escucha a su vecina y se le va encendiendo una chispa en los ojos y una sonrisa cómplice. Parece querer decirle algo a esta mujer que se está sincerando de esa manera. Coincide con ella en ese sentimiento de “a estas alturas”. Ella también está viviendo algo así, aunque no en el terreno laboral sino en el terreno amoroso. “¿Tú dices “a estas alturas”, estudiar oposiciones? Yo a estas alturas estoy saliendo con alguien”. Y sonríe tímida y adolescente a sus setenta y pico. Y cuenta que tiene un amigo con el que sale. Está viuda desde hace un tiempo y después de cuidar a su marido durante 17 años de enfermedad. Julián murió y su muerte trajo el fin de sus dolencias y la soledad de ella. Tras tanta intensidad en los cuidados se encontró de repente sin saber bien a qué dedicar el tiempo. ¿A ayudar a su hija? ¿A cuidar a sus nietos? Ayudando a su hija consiguió no sentirse tan sola en algunos momentos. Pero el gran regalo que ha tenido ahora es su amigo Antonio, amigo de toda la vida que también quedó viudo hace unos años. Coincidieron en un concierto y desde entonces han ido quedando y viéndose y haciéndose compañía. “Ahora no pienso ni en cuidar ni en que me cuiden, sino en disfrutar, en viajar, ir a conciertos…” Esta mujer alegra el día a su vecina, que vuelve a casa feliz y reafirmada en su idea de que “a estas alturas” siempre hay tiempo de avanzar, de cambiar de dirección, de dejar atrás los estorbos, las cadenas, las limitaciones. A estas alturas hay un camino muy trazado a la vista, pero también hay otros caminos por descubrir. A estas alturas “se hace camino al andar” como dijo el poeta. A estas alturas la vida es un regalo que queda por desenvolver.

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