La fuerza y la belleza de las cicatrices

kintsugi

 

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4 comentarios

  1. Lo leí en un momento muy especial de mi vida, a los 65 años me operé de hiperhidrosis palmar lo que sufrí mucho todos esos años, vuelvo a empezar soy más feliz q antes deseo q esto sea para otras personas lo q me resultó a mí un renacer

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  2. Precioso… y muy cierto. Nos esforzamos por borrar arrugas y cicatrices, olvidando que son los auténticos “galones” de capitán en nuestras vidas… Aprendamos a repararlas con oro!! Gracias por compartir, Susana

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    • ¡Gracias por tu comentario, Arantza! Es curioso lo que encierran las heridas: dolor, reparación, cuidados, dedicación, aprendizaje, fuerza… En el recipiente de las grietas de oro, se ve claro que la parte más dura, más resistente es precisamente la del oro, la cicatriz. Un abrazo.

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