
Foto limpiadora en colegio Texto: Susana Aragón Fernández
Cada mediodía pasea por los pasillos del colegio cargada con su carro lleno de productos de limpieza, bolsas de basura, su escoba y recogedor, su cubo y su fregona. Silenciosa, vestida con traje de trabajo de color blanco. Si cambiara el escenario, con igual dedicación podría estar en un quirófano atendiendo cada paso de una operación. O en una clínica dental, atendiendo a los pacientes con discreción y entrega. Es Grace. Pequeña, con una piel que recuerda arboledas y playas, montañas y sol. Con ojos soñadores y pelo castaño recogido.
Mientras el colegio huele a puré de calabaza y pescado en salsa y suenan los cubiertos y los sonidos cansinos del comedor escolar, ella recorre cada aula, cada despacho, las escaleras, los baños… dejándolo todo limpio para que al día siguiente todo vuelva a empezar de cero. Se dedica a ello a conciencia: tiene hijos y deja cada clase como si fuera la que va a ocupar su propio hijo, ahora ya en el instituto.
En clase de lengua castellana hacemos una actividad sencilla pero que tiene mucho éxito entre l@s niñ@s: escribir notas de agradecimiento. “¿Se pueden inventar?”, pregunta uno. “Seguro que pensando un poco se os ocurre alguna persona a quien podéis dedicar unas líneas para agradecerle algo. Vuestros padres, hermanas, hermanos, abuelos, maestras, compañeros y amigos, conserjes, vecin@s, personal de limpieza, por cierto, que quien limpia nuestra clase se llama Grace. Primero lo hacemos en borrador y luego lo pasamos a limpio y lo pegamos en un folio de color para darlo en mano a la persona a quien agradecemos algo«.
Varios dedican su nota de agradecimiento a sus padres, otros se agradecen entre amigos por detalles como jugar juntos en el patio, «por estar conmigo cuando lo he necesitado», una niña escribe un agradecimiento a su pediatra, para las maestras también hay unos cuantos agradecimientos graciosos y Amira escribe una nota para Grace. Le da las gracias por dejarnos la clase limpia. Me encargo de hacérsela llegar cuando ya la clase ha quedado vacía y aparece ella. Grace, sorprendida, la lee y no acaba de creérselo. Sonríe y se queda sin palabras.
Al día siguiente, Unai, de la otra clase, también tiene una nota para ella: “Grace: muchísimas gracias por limpiar nuestras clases. Limpias muy bien todo Grace. Un saludo. Unai”. El chiquillo me había preguntado “¿sabes qué le gusta a Grace?”. Al decirle que no sabía, decide dibujarle una escoba y la pega en el folio azul a modo de decoración. Cuando Grace recibe su segunda nota me cuenta que recibir la primera le emocionó mucho, que normalmente tiene la impresión de insignificancia, la sensación de que su trabajo pasa desapercibido, al igual que ella misma y y que se lo contó a su hijo adolescente y él también se emocionó. L@s niñ@s, al conocer la reacción de Grace también se han emocionado y ¡todos contentos!

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