Una blanca cabellera

Fotografía: elle.com Texto: Susana Aragón Fernández

Una blanca cabellera, enmarca un rostro bello como una mañana de primavera. Con su piel tersa y una chispa especial de vida más allá del sufrimiento.

Una blanca cabellera, hermosa, que ha entrado en la tierra del dolor al tener que despedir a ese ser amado, su compañero de andanzas, su cómplice, su color.

Ha echado raíces en terrenos áridos en busca del agua que le devuelva su antigua frondosidad. Y, con el tiempo, lo que era un tronco recio y firme se ha convertido en un junco ligero y flexible: bambú capaz de plegarse al paso de los fuertes vientos y de recibir con alegría el calor del sol.

Una blanca cabellera creciendo con la fuerza de quien sujeta entre sus manos lo esencial, mirando las gotas de la lluvia rebotando en la superficie del mar con la serenidad de saber que no tardará en salir en sol.

La fuerza y la belleza de las cicatrices

Fotografía: Susana Aragón Fernández

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