Otra carta para la abuela Juanita


Photo by Blaire Harmon on Unsplash Texto: Editorial Anaya y Susana Aragón Fernández

En la Editorial Anaya he encontrado magníficos profesionales que han sido tan generosos que me han facilitado el acceso a libros digitales más allá de los que me correspondían (los utilizados en el colegio donde ejerzo de maestra). Por ello y sabiendo las circunstancias difíciles que pasan por estas tendencias anti-libros de texto, compartí con ellos la reciente carta a la abuela Juanita y enseguida me respondieron mostrando su agradecimiento y entrando en el «juego» de escribir ellos también una carta a la abuela. No nos hemos visto nunca, no nos conocemos más que de una conversación telefónica y unos correos, pero detalles así hacen que te sientas como si la vida te estuviera sonriendo, como si te estuviera haciendo un guiño, como si te encontraras de nuevo en la niñez y escucharas eso de ¿jugamos? Así dice su carta:

Querida abuela Juanita: Nos ha enseñado tu nieta Susana la carta que te ha escrito, nos dice que hay parte del profesorado que ahora enseña sin libros de texto, y a nosotros se nos hace igual de extraño que a ella. ¿Y quiénes somos nosotros? Te escriben ahora los hacedores de libros de texto; bueno, texto tienen todos, o casi todos, pero así es como se llaman los libros que enseñan a los niños y que ayudan a los maestros; a nosotros, como a tu nieta, también nos cuesta entenderlo. La verdad es que nos ha encantado la carta, y estamos de acuerdo en todo lo que cuenta Susana. Son muchas horas las que pasamos estudiando los saberes que han de incluir los libros, dialogando con los autores, compañeros, grafistas, ilustradores, maquetistas, con los encargados del mundo digital, diseñadores… y mucha más gente que forma parte del proceso de edición de un proyecto. Fíjate, ya no hablamos de libros, hablamos de proyectos, porque hacemos muchas más cosas que el libro: programaciones, libros digitales, recursos para el aula, material de aula,solucionarios, fichas para trabajar la diversidad, la inclusión, propuestas didácticas… Los niños son felices en clase, porque hay algo especial para cada uno de ellos. Por eso no entendemos que a veces no se usen libros, nos apena que haya niños que no puedan abrir un libro NUEVO para olerlo, que no puedan pintar, subrayar, anotar, destacar, “viajar” los libros, que no sepan darle vida porque… ahora se enseña sin libros. Y los hacedores de libros hemos sido, somos y seremos también profesores, por eso os entendemos; y muchos también somos padres, y sabemos que cuando nuestros hijos no tienen libros, ¡cómo se complica la tarea de ayudarles! En fin, abuela Juanita, esperamos que pronto los libros vuelvan a ocupar el sitio que se merecen. Un abrazo, de hacedor a maestra, de maestro a maestra. Saludos cordiales,

Anaya Educación.


Photo by Andrew Ebrahim on Unsplash

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