
Foto: florespatri Texto: Susana Aragón Fernández
Una ventana abierta esperando ser cerrada en la noche
una tromba de agua que llega como una inmensa e increíble ola gigante
una voz infantil que suena trágica y lastimosa
“¡no encuentro al papá!”, “¡no encuentro al papá!”
Él dice que “Dios perdona siempre, el hombre algunas veces, la Naturaleza, nunca”
Y las muertes se van sucediendo de la mano de los pequeños goces de la vida
las grullas alborotadas surcan los cielos de las despedidas
las rarezas humanas, lo incomprensible, la extrañeza….
se cuela en nuestra fiesta con su olor amargo
con su tacto rasposo y su superficie de espinas
donde hubo un tallo suave y delicado
la piedra en el zapato,
la camisa demasiado ajustada.
El paraíso está en la otra esquina, escuchaste,
quizá un día vuelva la risa, la complicidad, la simpatía
quizá volvamos a ser como los niños que fuimos
y sepamos divertirnos aquí, en este momento,
sin esperar, sin posponer
y sepamos olvidar, con los chubasqueros antiofensas
y volvamos a jugar y reír.
(… Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos… Jesús de Nazaret)
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