
Foto y texto: Susana Aragón Fernández
Carlos regateó con la agente del seguro de decesos el gasto de flores de su próxima estancia en el tanatorio. En vez de coronas y ramos para él, quería dedicar ese gasto a enviar flores a la gente que él quería, gente con la que había compartido tantos momentos. La persona que le atendía se resistía ante tal petición tan inusual, sin saber qué hacer ni qué responder. “Claro, señora, usted no tiene costumbre de discutir este tipo de cosas porque sus clientes habitualmente están muertos, pero en este caso el muerto soy yo”, contaba Carlos entre risas provocando las carcajadas en semejante momento… El caso es que, con la cobertura del seguro o sin ella, tras su muerte fueron llegando flores a cada casa donde vivía alguien importante para él, con una dedicatoria “Siempre llega la primavera”. Han pasado tres años.
En este tiempo también nos ha dejado nuestra madre, que esta semana habría celebrado su 84 cumpleaños. En el cementerio donde descansa su cuerpo, en la tierra removida, seis claveles: tres rojos y tres blancos, seis alegres claveles sanfermineros que recuerdan la alegría de quien se nos fue.

Foto: Susana Aragón Fernández
Los seis claveles los llevó su hermano, nuestro tío, que siempre la quiso con toda su alma y que tomó su mano sin descanso cuando ya ella se estaba despidiendo. El padre, peleando con su viudedad a una edad muy avanzada, recuerda la fecha en algún momento del día, la olvida en otro momento y mantiene la idea de la visita aunque cambia el motivo en su cabeza porque se le escurrió la idea inicial. Llegamos cuando ya estaban cerrando el cementerio y viéndonos con él, que pasa de los 90 años, apoyado en su bastón y con su andar lento, esa mujer, disfrazada de trabajadora del tanatorio, dejó su disfraz para ser quien era: un hada que nos dejó sus llaves y todo el cementerio a nuestra disposición cuando la tarde iba cayendo.
Precisamente también esta semana nació la primera flor de la orquídea que quedó huérfana en su cocina. Cuando ella se fue, con ella cayeron todas las flores y ahora renace para celebrar lo que Carlos anunció: Siempre llega la primavera.
Hoy te llevo un lirio de la paz (espatifilo) como una niña lleva una planta con superpoderes para darte ánimo, para que tu aire sea el más limpio, el más oxigenado, para darte frescor y rodearte de bendiciones, para que también para ti llegue la primavera.

Foto de Outi Marjaana en Unsplash
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