La agenda 2023

Fotografía y texto: Susana Aragón Fernández

En los últimos Reyes Magos te regalamos una agenda para que pudieras organizarte y ordenarte temporalmente: fechas de cumpleaños, citas médicas, prescripciones de medicaciones… con intención de que te ayudara. Te animamos a coger un pequeño hábito de escribir algo cada día y a ti se te ocurrió ir más allá de esas cotidianidades para así convertir la agenda en un baúl donde has guardado tus grandes tesoros para regalárselos a tus hijos y nietos.

Tu preciosa letra cursiva dejó paso a la mayúscula quizá con idea de que así sería más fácilmente leída, quedaría más clara. Aunque solo fuiste a la escuela en los primeros años aprovechaste bien la parte de lectura y escritura y eso te ha dado una elegancia expresiva que hace inapreciables algunas faltas de ortografía.

En esa agenda de 2023 recoges refranes, grupos musicales, nombres de chica y de chico según letras del abecedario, títulos de películas… y lo más bonito: pequeñas cartas dirigidas a tus nietos donde les cuentas retales preciosos de tu vida que quieres compartir con ellos. Son vivencias que siempre te han acompañado y que se han pegado a tu piel como tatuajes que te impiden olvidarlas.

Les hablas de tu niñez, del momento en que nació tu hermano Miguel y cómo la familia Aragón cuidó de ti durante el tiempo del parto. Cuentas cómo pasasteis ese año en que tu madre tuvo que ejercer de maestra en Sansoáin y os quedasteis tu padre, tu hermano y tú en Burlada, con la compañía y cuidados de los vecinos, especialmente de la madre de Felisita y Marisol, que desde entonces se convirtió en “La tía María”.

Hablas de Viscarret, siempre con tanto cariño, y de tu abuelo y de aquel viaje en que volviendo a Burlada en taxi tuvisteis un accidente y “dio la vuelta campana” y tu abuelo no dejó de llorar durante todo el tiempo que pasó después hasta llegar a casa. Hablas de los momentos duros de la enfermedad de tu padre. De la búsqueda desesperada de un hongo milagroso del que decían maravillas, que tenía una señora de la Magdalena y que conseguisteis un frío día de febrero en que las gotas de agua que saltaban del bote del hongo caían congeladas en tu abrigo. Del empeoramiento a pesar del hongo, del último verano de tu padre en Cantabria (Santander, Laredo y Santoña) donde estaba la tía Paquita y su familia trabajando. Hablas de la muerte de tu padre con solo 44 años y de la tristeza en que quedasteis la abuela Juanita, el tío Miguel y tú.

Cuentas que para ti tu padre era tu ídolo, nunca te había escuchado decirlo de esa manera tan admirada aunque no me extraña, porque sé cuánto le querías. Hablas de tu primer trabajo a los 15 años y de la necesidad económica. Momentos difíciles y seguramente a blanco y negro en los que la orfandad hirió vuestros corazones.

Queridos nietos, empiezas, y cuentas cómo conociste a tu marido y padre de tus hijos, compañero durante más de 60 años y deseas para ellos que ojalá conozcan un amor como el vuestro: “verdadero y duradero”.

Y, consciente de estar atravesando ya los últimos años, consciente del tiempo que se te escapa, “la edad no perdona a nadie”, expresas tu deseo de dar una vuelta por Santander y Laredo para ver cómo han cambiado con los años. ¡Qué alegría que en los últimos días de este verano has podido recorrer esos lugares en compañía de Cris y Alfredo!

Así, lo que era una simple agenda con un planteamiento frío, práctico y utilitario, lo has convertido en un tesoro como solo las almas de los artistas lo consiguen.

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